Sacado de diagonalperiodico.net
Oposición civil a una megainfraestructura en Francia

Creatividad y desobediencia en la defensa del territorio bretón

Decenas de personas de la Bretaña Sur se oponen a la construcción de un segundo aeropuerto en Nantes que consideran innecesario y promueve el hoy primer ministro francés.
Pablo Blino (Bretaña)
Jueves 22 de noviembre de 2012.  Número 185  Número 186
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Resistencia contra el aeropuerto.
Tomada de la web http://bellaciao.org

Desde hace 40 años, políticos y empresarios planean la construcción de un megaeropuerto al lado de Nantes, en Notre-Dame-des-Landes (Bretaña Sur). A finales de los años ’70, una plataforma de asociaciones, colectivos y vecinos contra el aeropuerto consiguió frenarlo a través de campañas largas y masivas. Pero en los últimos años el proyecto ha vuelto a salir de los cajones y amenaza la destrucción de 2000 hectáreas de tierras agrícolas, bosques y viviendas.

Este proyecto es el sueño del socialista Jean-Marc Ayrault, que fue alcalde de Nantes hasta tomar el cargo de Primero Ministro de François Hollande en 2012. En plena crisis económica, energética y ecológica, la utilidad del proyecto está recibiendo muchas críticas ya que el aeropuerto actual está lejos de funcionar a plena capacidad y la región cuenta ya con 14 aeródromos. El proyecto esta a cargo de Vinci, la primera empresa transnacional del mundo en grandes estructuras. También es responsable de líneas de alta tensión y de autopistas criticadas, especialmente en Kimhki (Russia). Aquí, Vinci esta en conflicto judicial con los habitantes de la zona, tanto ocupantes ’ilegales’ como personas que resisten a las expropiaciones.

El martes 16 de octubre comenzó el desalojo de algunas casas, para lo que se movilizó a más de mil antidisturbios. Aunque consiguieron vaciar rápidamente algunas casas, se toparon con una resistencia inesperada. A la fuerza policial respondió una creatividad y una diversidad táctica impresionante. La policía destruyó las cabañas en el bosque una mañana pero reaparecieron al día siguiente. Las barricadas que se levantan para bloquear carreteras pequeñas, apenas destruidas se vuelven a levantar en otro sitio. Así, después de varias semanas de militarización, la “ZAD” (Zona a Defender para los opositores, Zona de Acondicionamiento Diferido para los promotores) sigue fuera de control. Las autoridades y la prensa local intentan dividir a vecinos responsables y jóvenes radicales, pero los vínculos tejidos en la lucha son más fuertes. Se materializan frente a la policía o con las montañas de ropa, comida y medicamentos que han traido centenares de personas solidarias en la “Vache rie”.

Mientras tanto, acciones de solidaridad, contra Vinci o el Partido Socialista Francés se producen en todo el país y mas allá. En esta tierra fértil en luchas ecologistas, obreras y campesinas, las diferentes batallas ganadas contra la instalación de centrales nucleares (Plogoff en los ’70, Le Pelerin en los ’80, Le Carnet en los ’90) son una referencia para la resistencia actual. El primer ministro, principal promotor, está muy debilitado. Existe un fuerte malestar de su propio Gobierno, sus aliados Los Verdes e incluso sus propias bases socialistas locales se han posicionado en contra del proyecto. Éste se compara cada vez más con la mítica lucha del Larzac en la década de los ’70 y los ’80, en la que el presidente Mitterand tuvo que ceder frente a la presión popular. En Notre-Dame-Des-Landes, los ocupantes, apoyados por Greenpeace, Confederation Paysanne y una larga lista de organizaciones varias, convocaron una manifestación el 17 de noviembre a la que invitaron a llevar vigas, maderas y clavos para reconstruir y a reocupar las tierras amenazadas.

El origen de la ZAD

En 2009, el Camp Action Climat, una acampada autogestionada de resistencia ecologista radical, reunió a centenares de personas para una semana de construcción de alternativas y acciones directas contra el aeropuerto y el modelo de sociedad que conlleva. Al final del encuentro, viendo el límite de este tipo de eventos puntuales, los colectivos locales hicieron un llamamiento a trasladarse a vivir al terreno para oponerse directamente a las obras. Decenas de personas se instalaron y, en coordinación con las habitantes, comenzaron a ocupar las casas previamente expropiadas por el Estado, a construir cabañas en los árboles o en el suelo; y en vez de vaciarse, la ZAD recobró vida. A pesar de las diferencias, los diferentes componentes de la resistencia han aprendido a conocerse, a entenderse y sobre todo a luchar juntos. Así en 2011, a raíz de la llamada de habitantes y de la red europea de campesinos en lucha Reclaim The Fields, 800 personas ocupan campos para cultivarlos.

Desde entonces, un colectivo de jóvenes campesinos sin tierra produce verduras ecológicas para la vecindad y las distribuye a precio libre, intentando salir de la lógica del mercado. Una panadería autoconstruida en medio de un zarzal, una biblioteca en un bus o el cuartel general la Vache rie en la granja de un vecino campesino sirven también de estructuras autónomas comunes y de espacios de encuentro entre los diferentes mundos que conviven en el territorio amenazado.

La semilla plantada se enraíza y la ZAD deja poco a poco de entenderse solo como una protesta para convertirse también en un gigante espacio de construcción de alternativas concretas y de experimentación social autónoma.

El verano de 2012, la plataforma unitaria organizó un Foro Social Europeo de los “grandes proyectos inútiles”. Activistas contra el TAV, Eurovegas y otros proyectos polémicos se juntaron para debates, charlas y acciones contra los ataques al territorio y aprender juntas de las diferentes experiencias.

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